The Dodos

Abril 24, 2015

nota:

Si nos atenemos a sus anteriores visitas, prometen ser tres exhibiciones de cómo traducir una actuación musical en frenética energía, en algo salvaje. Y si nos atenemos a la solidez de los nueve temas de “Individ”, también podemos decir que la pregunta que lanzó la BBC en 2011, cuando dijo “ahora que The White Stripes han dicho adiós, hay una vacante para el título de La Banda Más Guay Que Suena Como Si Ellos Dos Fueran Más Que Dos. ¿Pueden ser The Dodos los caballeros para ese puesto?”, puede responderse cuatro años después con un “seguramente sí”. Y es que su nuevo trabajo funciona como una especie de compañero espiritual de su antecesor, “Carrier”, con un punto más inconsciente pero no menos intenso. No vemos a estos californianos en directo desde que en noviembre de 2013, en un tour que apabulló en los cuatro escenarios que pisó, vinieron a presentar el citado “Carrier”, el más orientado al formato canción de una trayectoria se inició en 2006, cuando el germen de la banda, Dodo Bird, proyecto unipersonal del multiinstrumentista Meric Long, sacó un EP homónimo. Luego apareció en escena Logan Kroeber, colega de Long con predilección por la parte experimental de la batería y el metal progresivo, y pasaron a dúo de pop-folk impredecible -en directo a veces han ampliado la formación hasta trío o cuarteto-, ya bautizados como The Dodos. A las querencias de Kroeber se sumaron las de Long (su apego por los ritmos del oeste africano y por los arpegios del blues rural) y se pusieron en marcha con un álbum de debut, “Beware Of The Maniacs” (2006), que les tuvo girando durante la mayor parte del año siguiente. El sello Frenchkiss les echó el lazo y lanzó su segundo disco, “Visiter” (2007), mejor distribuido que su autoeditado debut, que les colocó en escaparates importantes -su canción “Fools” acabó en una campaña publicitaria de la cerveza Miller-. Desde ese pedestal salieron sus dos siguientes trabajos: “Time To Die” (2009), que les llevó a explorar un sonido más elaborado, atmosférico y sedado; y “No Color” (2011), en el que retomaron la parte más inmediata de su pop experimental de guitarras y ritmos galopantes. Su último trabajo hasta “Individ”, el mencionado “Carrier” (2013), estuvo marcado por el fallecimiento de su músico de gira Chris Reimer (guitarrista también de Women), que afectó al tono de sus melodías agridulces, la marca de la casa.

AXENDA

Sala Karma, Pontevedra.